miércoles, 7 de septiembre de 2011

Una apertura protocolar, y no tanto.

El comienzo de algo siempre genera algo de expectativa... Convengamos que hoy cualquiera tiene una de estas páginas personales (lo cual es realmente fantástico), y resultaría un poco estúpido que a estas instancias de nuestro desarrollo como humanidad a nivel tecnológico, yo, confesara que esto me genera  expectativas de las grandes. Bueno gente, bienvenidos a mi mundo un tanto caído del catre por momentos, pero sí, esto no sólo me genera expectativas, sino que me emociona, y sinceramente si pudiera escupiría mi ojo.
Ahondando un poco más en el por qué de esa emoción, creo divisar allá a lo lejos en el quinto pliegue de mi cerebro contando desde el centro hacia el hemisferio izquierdo, que esto se trata de una especie de "deseo frustrado de tiempos remotos". Es que para sincerarme aún más, no es la primera vez que escribo por puro placer o para plasmar una idea que surge en el momento, de hecho empleo el método de la escritura para lograr una especie de catarsis con el fin de no matarlos a todos, o matarme yo -un poco extremista, pero para que se entienda-. Y la realidad es que uno siempre escribe para ser en algún momento leído.
Es que sí, en algún punto se trata de una auto-satisfacción, ver el texto terminado, leerlo unas cuatro, cinco veces para pulirlo, y unos meses más tarde volver a leerlos y no dejar de sorprendernos de nosotros mismos. Pero por más que cualquiera se me plante enfrente para negar ese deseo posiblemente inconsciente de ser leído, así arme la mejor refutación de la historia, yo voy a mantenerme firme en esta posición.
Finalmente, teniendo en cuenta ese anhelo oculto a nuestra conciencia y que yo ahora decidí admitir, encuentro una causa a esta especie de emoción patética: tantos textos, tanta catarsis, tanta auto-satisfacción, ¿pero quién carajo me leyó? ¿quién puso el ojo crítico en mi prosa para destruirla en mil pedazos o para hacer de ella algo especial? o mínimamente, no sé, un "la verdad que me fue indiferente", pero que se note que existió el detenimiento de un condenado cristiano para leer mis palabras.Y ahí fue de nuevo, definitivamente todo lo que acabo de exponer se ejemplifica con este humilde texto protocolar. Pero ahora, es mejor que antes.

Esta imagen me trae mucha emoción, "quizás" más que esta que sentí al abrir un blog (jajajajajajaja). Un poco traido de los pelos, pero así pintó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario